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06 · 05 · 2020

Identifica los costes ocultos de tu empresa

Algo fundamental y que puede marcar una clara diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa, es el conocimiento sobre los costes de la misma. Estos siempre están presentes, y no todos son evidentes a simple vista.

En este caso, hablamos del problema de los costes ocultos. Estos son aquellos gastos, no imputables, ni directa ni indirectamente a ningún elemento que genere valor para la organización; es decir, son gastos no productivos o necesarios para el funcionamiento de la empresa y suelen pasar desapercibidos con facilidad a los sistemas contables.

Este tipo de costes los podemos encontrar en cualquier actividad o área de la empresa. Claramente, son señal de ineficiencia, pues se pueden terminar provocando gastos innecesarios debido a la poca planificación o uso inadecuado de los recursos. Por ello, la identificación, cuantificación y eliminación de los mismos es determinante en la toma de decisiones, ya que podemos ver incrementada en gran medida la rentabilidad, productividad y el output final.

Los costes ocultos más comunes son probablemente aquellos que vienen de disfunciones en la organización, es decir, la empresa está pagando de más porque está mal organizada. A continuación os mostramos una lista con los costes ocultos más comunes que podemos encontrar:

  • Obsolescencia
    Aquellos ligados al consumo de un producto o servicio por parte de los clientes.
    Esto obliga a las empresas a disponer de stock suficiente de dicho producto para satisfacer la demanda del consumidor.
    También pueden deberse al uso de equipos antiguos, propensos a averías y poco funcionales.

  • Rotura
    Todo tiende a romperse antes o después, por ello hay que estar preparado para cubrir el coste en estas situaciones, producido por caídas, golpes o cualquier deterioro del producto.

  • Costes por pérdida o robo
    Es importante tener asegurado el material o inmobiliario ante situaciones desagradables, siendo conscientes de la importancia de tenerlo localizado en todo momento.

  • Inventario
    No optimizar el stock provoca exceso o defecto de mercancía. En el primer caso, se elevan los gastos de almacenamiento y el riesgo de rotura o deterioro. En el segundo, se puede perder un cliente por no atenderlo a tiempo.

  • Falta de previsión
    Lo que no se controla no se puede corregir, y cuando falla, llegan las prisas.
    El descontrol en la liquidez es de lo más serio y las urgencias para conseguir efectivo generan decisiones precipitadas y un aumento de la deuda y los costes financieros.

Como podemos observar, algunos de ellos no dejan de ser simplemente malas prácticas y tampoco están tan ocultos porque repercuten directamente en salidas reales de dinero.

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